
Al menos no; en la forma comercial que nos ha invadido desde hace algún tiempo.
Las mujeres esperan mas de la sociedad y de sus gobernantes.
Un verdadera igualdad entre el hombre y la mujer; de acceso a la educación, a la salud, a un trabajo digno.
Nicaragua se ha distinguido en los últimos años en aumentar la brecha de desigualdades entre los hombres y las mujeres.
Ellas son agredidas en los hogares, en los trabajos, por las calles, en los bares y centros recreativos; es decir, en todos lados.
El índice de mujeres asesinadas, violadas, lesionadas es alarmante.
EL Gobierno no puede poner como excusa la carencia de recursos materiales por que el problema es de política estatal.
Deben formularse e implementarse políticas públicas tendientes a favorecer a las mujeres en todos los campos: económico, político y social.
Se debe proteger con especial énfasis a las niñas y a las jóvenes por ser mas vulnerables.
Urge reformar el nuevo Código Penal y despenalizar el aborto terapéutico.
Si no se hace; aunque es recurrible por inconstitucionalidad, mientras la Corte Suprema resuelva en algunos años, seguirán muriendo mujeres en las calles y en los hospitales.
Debe detenerse la persecución de los médicos que sólo están cumpliendo con su humana labor de atender a sus pacientes en condiciones precarias.
Debe detenerse la persecución de las mujeres organizadas que no visten santos o no van a las iglesias o cultos pero son grandes mujeres, trabajadoras, luchadoras que con su trabajo cotidiano se han ganado un espacio en la vida nacional.
Para mí; el ocho de marzo es un día de reto y dolor.
Para esas mujeres que luchan por que el mundo sea mejor: todo mi respeto y apoyo.
FS.