sábado, 24 de mayo de 2008

PUEBLOS INDIGENAS Y ETNICOS VS INTEGRACIONISMO


(Indígenas miskitos discutiendo sus problemas. - Santa Marta.- RAAN.- Nicaragua)

Los procesos de conformación de los Estados Nacionales a partir del S XV y XVI fueron violentos.

No hubo ningún consenso con los pueblos; después vino un segundo proceso violento de integración; el colonialismo, en América, Africa y Asia.

Se llevó la "civilización" al máximo grado de crueldad. Se creo una nueva clase explotadora; los colonialistas y una nueva clase explotada: los nuevos esclavos indígenas y de origen étnico (garífonas, criollos,etc).

Estallaron la guerras libertarias y se dieron los proceso de independencia.

Nacieron países republicanos, débiles como remedos de sus paradigmas mayores (una Europa enferma de sus propios males) que desarrollaron a su vez modelos torcidos de democracia de papel y surgieron las oligarquías y las dictaduras militares.

Los caudillos es el fiel reflejo de una "sociedad" que cifra sus esperanzas en los hombres fuertes iluminados por la providencia y alimentados por la corrupción. Como ejemplo tenemos a Idi Amín en Africa; Polpot en Indoshina y a Anastasio Somoza en América.

Paralelamente; vino una tercera integración y reparto del mundo: la guerra entre países imperialistas (PGM y SGM)con sus millones de muertos.

El fin de la Segunda Guerra Mundial condicionó el surgimiento de una nueva sociedad mundial sensibilizada hacia los derechos del hombre y del ciudadano (Derechos Individuales) incluso desarrolló algunos Derechos Sociales y Culturales, pero no resolvió otros problemas urgentes como el racismo y el apartheid ni resolvió los problemas de las colectividades de género (mujeres) ni de las minorías étnicas ni de los pueblos indígenas.

Las dictaduras militares sustentadas por los colonialistas e imperialistas tuvieron su contraparte efectiva; la resistencia al oprobio y a la explotación: los movimientos de liberación nacional que se sucedieron después de la Revolución Bolchevique.

No es raro que hayan surgido precisamente en esos lugares sometidos a la mas cruel
marginación; en Africa (OLP, Frente Saharauí) y en América Latina (Movimiento 26
Julio, FSLN, FMLN, URNG, Montoneros, etc).

Empero, ninguna de esas expresiones le ha dado respuesta al problema de las nacionalidades.

Tan violento fue el proceso de integración en Estados Unidos y Europa como lo fue
en la ex- Unión Soviética; como lo fue en Nicaragua; como lo fue en Argentina; como
lo fue en Chile; como lo fue en Bolivia.

Se nos vendió la idea de que todos somos iguales (ladinos) pero no lo somos.

Es muy bonito reivindicar una igualdad "ideal" desde el cómodo espejo de tu cuarto.

Pero al indio (como Diriagén, como Tupac Amaru, como Caupolican, como Atahualpa) no le sirve la visión de igualdad del mundo occidental por que está fundada en su negación cultural.

Ese es el quid del asunto.

Por eso se suceden estas guerras que tienen como causa esencial; el no reconocimiento y respeto a la diferencia.

Una posible solución está en el consenso respetando la diversidad cultural.

Todo modelo impuesto de uno sobre el otro (endógeno) o desde afuera (exógeno) está destinado inevitablemente al fracaso.

La sociedad es pluricultural y multilingue; el hecho de que otros se pusieron de acuerdo sobre puntos básicos en un Proyecto de Nación bajo la ficción del "Contrato Social" de Rousseau; no nos sirve, por que a los pueblos indígenas y demás minorías étnicas nadie les ha preguntado nada. Otros decidieron por ellos.

El camino a seguir presenta una disyuntiva radical: o someterlos a la fuerza metiéndolos en "reservas" que hagan ambiente folclórico con la sociedad moderna y democrática en que vivimos; lo que consecuentemente generará resistencia o exterminio. O consensuar un proyecto de nación en la que se reconozca y respete su existencia como lo que son: Pueblos indígenas y étnicos con sus propias tradiciones y costumbres; sus propias organizaciones sociales y culturales; reconocimiento oficial a sus lenguas; derecho a la educación plurilingue y pluricultural y reconocimiento a su sistema de justicia.

Esta discusión apenas comienza.


Fernando Saavedra A.

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