domingo, 30 de diciembre de 2012

DON MANUEL Y MAMA AMADA


Cuando lo visité en su casa, lo encontré solo, se había apagado la luz de sus ojos. Don Manuel, había perdido a su amada, Mama Amada. Ese día, lo acompañé al cementerio como solía hacer todos los días. Llevaba en sus manos un ramo de crisantemos sembrados en una pequeña macetera. La tuve entre mis manos, mientras Don Manuel se sentaba en la lápida fría de su amada; y tuve que apartar la cara cuando vi que de su rostro resbalaban lágrimas.  El le comenzó a hablar despacio, le daba explicaciones del por qué había llegado un poco tarde. “Ella se impacienta” __me dijo. Así permaneció un tiempo; sentado, viendo a ningún lado. “No puedo superarlo” __ me dijo. Puse la macetera y nos marchamos. A los pocos meses, regresé al lugar y me senté en la lápida, a pensar. Encontré dos maceteras con crisantemos sembrados. Don Manuel ya estaba junto con su amada, Mama Amada.


Fernando Saavedra A.
Diciembre 30, 2012.
Bilwi, Puerto Cabezas.
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